¿Cómo ha evolucionado tu obra desde tus inicios?

Durante mi infancia y adolescencia dibujaba casi exclusivamente escenas de mi imaginación o bien hacía referencias a la cultura popular, actores, políticos, etc. El interés por el mundo físico cotidiano me llegó muy tarde, cuando me mudé a Berlín. Revisitando imágenes antiguas también he observado un cierto humor imberbe que me resulta vergonzante, tosco, fácil.. y en el fondo equivocado y falso; lo mismo ocurre con referencias a la cultura popular. Hace unos diez años dejé de hacer referencias a la cultura popular en las imágenes que produzco por cuenta propia aunque lo sigo haciendo con profusión en mis comunicaciones cotidianas. Esta división que observo está relacionada con la función que mis imágenes tenían antes y la función que tienen ahora. Antes tenían una función práctica, estaban dirigidas a alguien concreto, el vocabulario de la cultura popular es útil cuando quieres transportar un mensaje. Hoy me interesan las imágenes que produzco esencialmente porque no son el vehículo de un mensaje, porque son elusivas para mí mismo, porque para ser verdaderas tienen que ser ambiguas.

¿Por qué distintos procesos de creación ha pasado tu obra, en cuanto a lenguaje, concepto, forma, técnica, estilo, etc.?

No ha habido ningún cambio drástico desde que comenzara a dibujar el mundo físico en Berlín. El concepto es el mismo, con la diferencia quizás, de que ahora considero la posibilidad de hacer más de una imagen en un determinado lugar para utilizarlas posteriormente en una animación. Intento probar cualquier utensilio nuevo de dibujo que aparece en el mercado y en ocasiones descubro alguna herramienta clásica como unas tizas que he probado recientemente. Poco a poco se ha ido expandiendo mi paleta de herramientas y algunas otras las he abandonado por el camino.

En cuanto al aspecto de la representación, he ido comprendiendo mejor las diferentes maneras que tenemos de comprender el espacio y he podido elegir puntos de vista más singulares, más irregulares, más naturales. Me interesa la función del lugar donde reposa nuestra mirada, el centro de la constelación que vemos, sin mirar nada. Los procesos digitales con los que intervendré las imágenes los anticipo en cierta medida mientras dibujo sobre papel así que mi estilo se ve también influido por las características de estos procesos. Un amigo dice que me he vuelto más barroco, más rococó. Es cierto, me he vuelto más paciente. Hace diez años terminaba una imagen después de una o dos semanas como máximo, tras haberlas iniciado. En la actualidad trabajo con frecuencia durante varios años en una imagen. Esto supone que en cualquier momento dado es normal que tenga unas 30 imágenes en proceso. Se ha cristalizado un sistema de estaciones, con diferentes pilas de imágenes en diferentes estadios de completud.

¿Qué elementos, hechos, acontecimientos o personajes han influido en cada momento de creación?

Contestar a esta pregunta honestamente equivale, en mi opinión, a escribir una biografía detallada de mi vida como artista Folk. En lugar de hacer esto y por razón de haber mencionado ya algún episodio significativo más arriba, me gustaría mencionar la capacidad especial de algunos artistas, más o menos idolatrados, para ayudar a otros artistas, más o menos dubitativos. Los unos ayudando a los otros, quizás distantes en el espacio y en el tiempo, a explorar caminos aparentemente impropios. Artistas que me han mostrado que alguna actividad sobre la que albergaba dudas resultaba ser, sin embargo, legítima. Propongo entender a los artistas en esa especial función de autorizar; porque han estado al borde del abismo o se han adentrado en un bosque neblinoso y han podido pisar, al parecer, sin resbalarse. Durante varios años tuve dudas en relación a mi manera de describir las figuras de mis imágenes y me sentí aliviado al conocer la obra del pintor L.S. Lowry, famoso por sus imágenes de Manchester pobladas por stick figures, dibujadas de manera parecida a como lo haría un niño y envueltas sin embargo en un escenario muy sofisticado y sutil, muñecos en una atmósfera llena de sentimiento. A través de su obra soy capaz de desarrollar una relación más robusta con la mía. Es algo extraordinario y sin embargo típico en el arte, que las obras mudas de un extraño, sean capaces de ejercer el influjo que docenas de cumplidos no pueden hacer. Recientemente pienso si mi obra será capaz, alguna vez, de autorizar la obra de otro artista dubitativo.

¿Qué técnicas has practicado?

Muchas. Lo que me atrae de una técnica concreta es la capacidad de obtener un resultado que me sorprenda. La háptica es importante también en el sentido de descartar materiales si me resultan desagradables en su manejo, como por ejemplo los lápices de tiza.

¿Cuál es el tratamiento de cada técnica?

Variado. Como he dicho más arriba prevalece siempre el criterio de la sorpresa sobre el de la eficiencia.

¿Hay algún hilo conductor tanto en técnica, como conceptual en toda tu producción artística?

No hace falta hilo. Es imposible perderse porque estoy documentando en cierto modo mi vida y me encantan los rituales así que puedes estar segura de encontrar imágenes creadas desde el punto de vista de una persona sentada. Esto es cierto hoy y lo será el año que viene y también dentro de diez años o de cien, si estuviera vivo.